mi primer cuarto oscuro

darkroom

me encuentro ávida de nuevas cosas. busco en lo evidente y en lo que no lo es experiencias que me hagan ampliar mi campo de visión. busco bajo las piedras, en personas desconocidas, busco en internet, herramientas informáticas de las que probablemente nunca leeré el manual. será un plato de comida exótica, será una postura sexual, será una droga de laboratorio, un idioma, una plaza que desconozco para permanecer ahí un momento, un cementerio, una cita célebre, un sueño inédito. ímpetus añejos, ya obsoletos, perversiones contemporáneas, clásicos de todos los tiempos. no importa, con que sea nuevo para mí ya me basta.
toda esta introducción idealista y poética para decir que he ido a mi primer cuarto oscuro. tengo que decir que no era uno normal, a pesar de que no sé realmente cómo sería un cuarto oscuro normal. ¿los hay?. este estaba preparado con amor, lleno de objetos conocidos. un dark room do it yourself. la fiesta es sabotage 23, y a la entrada alice reparte condones, lubricante y buenos consejos para ponerse pedo en un modo seguro. la verdad es que me pareció encantador y sensible el libro  Erotika de Wolfgang Sterneck, sus ideas más bien, o lo poco que pude entender de ellas en el índice en alemán que él mismo se encargó de traducirme al inglés en los casos en que no entendía bien.
han logrado convencerme de la experiencia, en parte porque con mi curiosidad no es muy difícil,  y en parte porque a sabiendas de que los cuartos oscuros son espacios eminentemente masculinos, esta era una oportunidad para apropiarse de esos oscuros espacios que aunque ni siquiera se ve a la gente que contienen, siguen siendo puros hombres. gays, homosexuales, maricones. en la wikipedia dice que el sida afectó esta clase de prácticas, de lugares. según la wikipedia también, esta acepción no está contenida en el diccionario de la real academia. y no me extraña. un espacio oscuro de intercambio ocasional, colectivo, anónimo. oscurecido por la falta de definiciones que le hacen inenunciable. espacio de no-enunciación. espacio borrado, sólo podría existir así, debe ser parte de su constitución. y a pesar de lo invisible, no son para mujeres. o las muejres no los usan, o hay muchos en las que las mujeres no deben entrar, como otro contrato tácito de la injusticia.
y sí, quizás sea muy teórica mi aproximación al dark room, pero es la puerta que encontré abierta para entrar.
desde mi experiencia nula, es que hablo. todo me lo pueden discutir lxs entendidxs, pero así como en mi cuerpo mando yo, en mi blog también, y esta tiranía es al menos la que me puedo autogestionar (sponsorizada por jhonqwerty).
la estética del dark room es la de S/M, y el S/M nunca me ha convencido. aprovecho este párrafo para iniciar por escrito, quizás y ojalá, un diálogo con Y. sobre este tema, aunque mi punto siempre sea el mismo: si bien el ideológicamente seductor presupuesto de que podemos intercambiar los roles siendo dominantes y sumisxs indistintamente, en una relación fluida donde el poder se vuelve sustancia móvil o circunstancia particular, es buena, mi resistencia se yergue ante la concepción misma del poder entendido siempre en una relación vertical. aquí además de poder hablamos de deseo, de placer. y de transgresión. y a mí no me da el palo transgresor el poder vertical. este punto me gustaría poder discutirlo, porque realmente no sé si no entiendo bien, o si sencillamente no me convence.

mi primera experiencia en un cuarto oscuro creo fue de lo más friki, como tantas cosas de mi existencia reciente. una especie de workshop bajo el formato de showroom, porque mi perraca tenía por misión incitar a las dormidas masas alemanas a disfrutar del espacio oscuro y frío que había allí arriba, sobre el sauna de la pista de baile y contorsión. soy una putita post algo que no sabría definir. voy de medias caladas, hot pants, botitas de robin hood. una tela elástica para que me recoja las tetas cuando salto y me rebotan como si el cielo las empujara, como si el demonio las soltara desde el subterráneo. arriba, abajo, muy rápido y con gravedad. todo negro como el cuarto. me gusta la cruz de san andrés, el único espacio que tiene un poco de luz azul. y como vamos de demostración… ato a la perrita de mis sueños y le doy con el látigo como sintiendo un deja vu corporal, (pegarle a mi hermano cuando éramos pequeños). parece que me he pasado. ya lo sé que soy bruta, ya lo sé que tengo fuerza y que a veces no percibo el dolor. ella me dice que está bien, le duele porque ya le han dado. pero me vuelvo a sentir un poco bruta, a pesar de todo. un culo rojo de pintura, gordo como una sandía, terso como el mío. uso el mango del látigo para follarla. la perra chilla y creo que a veces le duele, pero estamos en un escenario, y el dolor también es sexy, al menos así puede verse. yo, olímpica y principiante, le doy la espalda al público que no sé cómo ni cuánto se acumula en mi retaguardia. le meto mano y le declaro mi amor. ya que es una transgresión usar como hembra este espacio, ya que es transgresor tragarse la oscuridad, ¿por qué no transgredirlo también con el amor?
momento de bajar. cerveza, tabaco, una raya, hablar de amor.
nos enfrascamos en una discusión profunda sobre el poder transgresor del amor. sí, una cosa es usar este tema maldito siendo mujer, estigmatizado el amor como cosa de hembras. pero ¿de qué amor hablamos? ¿cómo será nuestra versión transgresora del amor? ¿dónde podemos inscribirlo? ¿dónde se vuelve un arma? ¿qué hacer con todos estos besos y lágrimas y palabras dulces que se me caen incontenibles por todos los poros del cuerpo, y que me hacen sentir poseída por una droga, por una sustancia energética, radical y sublime?
segundo round. me como un coño en público, y siento mi boca nerviosa mordiendo los pliegues carnosos y entintados. atrás mi familia me mira sonriente. esto es absurdo pero es cierto, y sucede sólo en la película cómica que es mi vida. una parte de mi familia, no sé si me acompañan, me protegen o sólo miran con la misma curiosidad con la que yo no puedo mirarme a mí misma por la espalda porque estoy demasiado concentrada en la performance que ejecuto. mi familia, mi perra, mis manos, mi cerveza, mi droga y mi tabaco, conforman una coalición tóxica pero contundente que me hace sentir a salvo. el ápice viene a ser un fisting vaginal.
quizás lo más interesante es que haya podido ser yo. así como mi primo observa sonriente, como quien ve un espectáculo acuático de patos siberianos, yo descuelgo mi presencia escénica para bajar y hablar de pensamientos. y tantos.
creo que sin más, ha sido una noche de amor.

fotofantástica de angelita kasper

2 thoughts on “mi primer cuarto oscuro

  1. Pingback: misión filológica | pornoterrorismo

  2. vle meto mano y le declaro transgredirlo tam mi amor. ya transgresión usar como hembra este que es una espacio, ya que tragarse la oscuridad es transgresor, ¿por qué no englisho.

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