tutorial etiquetas

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pegar etiquetas.
además de que tengo la espalda en el peor momento de su vida (mi compañera incluso se pregunta si acaso alguna vez he trabajado), la relación con las etiquetas se vuelve cada vez más cercana. este post corto, sólo para describir algunas de las cosas que he descubierto de ellas, y su relación contingente conmigo. pegar etiquetas sobre un paño es como estar haciendo el trabajo inverso de las personas que en algún momento las cosieron a la ropa, todo esto pasando por la persona que usó la prenda, o por la que me permitió cortarla.
partiendo de la homologación que he pensado como correcta (las etiquetas son pasaportes…), las características que describo, en el mejor de los casos, podrían ser hipótesis de una especie de teoría blanda sobre lo que pasa con los pasaportes de los migrantes.
quizás deba explicar que me estoy dedicando durante varias horas al día a pegar etiquetas de ropa a una tela mediante la ayuda de una plancha. esta acción, que yo NO debería estar haciendo, es otro de los dilemas a los que me somete la precariedad. si tuviera dinero pagaría a alguien por pegarlas. pagaría a un inmigrante para que lo hiciera. y esto sería una empresa.  ergo, la bandera va a estar en la galería por 6 semanas.
hago esto por el arte. y a ratos pienso que lo hago instintivamente por vivir lo que han hecho las otras mujeres al ensamblar lo que en cierta forma estoy des-ensamblando yo, desconstruyendo la prenda para hacer algo tan inútil como esta bandera del país de lo importado.

anyway el tutorial va, teñido con abundantes cantidades de cerveza alemana…

1) las etiquetas desprenden el olor de su antigux dueñx. algunas huelen dulce como fruta, y quemarlas es como darle con un cigarro a una manzana. otras  huelen a hongos y termitas. de algunas sale un rancio que se queda en esperpento, da un poco de asco y luego compasión. las etiquetas son como pasaportes, me digo, en mi función estúpida de hacer arte, artesanía, manualidad sacrificada, trabajo. y me reconforto. por estar poniéndolas unas al lado de otras, pegadas adheridas, sin importar color, tamaño, material, ni lugar de procedencia.
2) las etiquetas se encogen con el calor. si su posición se calcula con exactitud, puede variar ostensiblemente. es bueno dejar un margen. por ejemplo, si la etiqueta mide 5 centímetros, después de la descarga de calor medirá 4,7. probablemente. es que los carcteres cambian en el lugar de destino.
3) las etiquetas hay que quemarlas directamente. al principio tuve cuidado, y protegí a las más débiles con un trapo pequeño para no someterlas directamente al calor de la plancha. ahora hago lo que debo: las quemo sin más. sin embargo necesitan ayuda. tras quemarlas es necesario ayudarlas con la mano a que terminen de adherirse a la superficie. esto a veces quema. aunque es como hacerles cariñito en su made in turkey, india, china, bangladesh.
4) algunas etiquetas son más gruesas. se ve que el inversor ha sopesado decidiendo poner más hilos multicolores. en estos casos termina siendo más simple quitar del reverso algunas capas de hilo en pos de aumentar las facultades de adherencia. siempre es mejor igualar antes de tener que dedicarle más tiempo a unxs que a otrxs.
5) las pongo aleatoriamente. a veces toma más tiempo estar con una pequeña e insignificante que con una gigantesca e imponente. es bien relativo el asunto.

me voy a la cama con el mareo. debo post sobre el trabajo. under contruction.

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