fetiches íntimos, premonitorios. arquelogía de mi corazón.

amor

estos encuentros entre yo y yo misma 6, 8, ó 10 años atrás son tan raros como familiares. en una agenda del año 2002 encontré papelitos, fotos y santos protectores que me dieron una sensación de absoluta repetición. soy la misma, lo sé. pero a veces una cree que con los años se cambia. en cualquier caso, algo que tengo bien claro es que en estos años fuera de chile mi escritura se ha congelado, y quizás es por lo mismo que no puedo hallar ninguna evolución aparente cuando me encuentro estos trazos de amor pasional. por la misma razón, y considerando que el último tiempo he trabajado bastante con reciclaje, transcribo lo siguiente, pasando por alto cualquier posible correctitud ética (ya ni recuerdo a quién se lo escribí), dedicándoselo ahora a quien goza del título propietario de mi amor… la última línea he tenido que ponerla ahora, porque como es habitual, estas cosas de amor siempre terminan con una palabra inconclusa.

22/01/2002

saldada una deuda, o intrincado un abrazo entremedio de puros deudos. qué control, qué consistencia en las cadenas, qué camino tan negro cubierto de espacios vacíos. eso es densitud.
la imagen 1000 veces invertida, su opaca resonancia, su reflejo turbio, MI imagen, mi rostro invertido por la superficie cóncava de mi boca muda, mis ojos enturbiados, mi piel pálida. todo de nuevo.
si yo pudiera saber que reconoces el sentir profundo, punzante e inquieto que por tí profeso, mi vértigo no sería tal, mas mientras lo deseo, sé que el vértigo de tenerte en eterna caída, de ser contigo en abismo, es constituyente del sentir. el deseo de opacarlo, el civilizado anhelo de encadenarme a un punto del abismo, no corre más desde que me doy cuenta (del altercado que esto significa para con mi propia naturaleza).
yo sólo venía a saludar, y me quedé a la once. y enmudecí al ver el fuego, y me quemé al querer tocarlo, no pude más que permanecer himnotizada. aquí.
ahora no sé si puedo solventar el cariño de mis actos, o si acaso, mis actos son insinuaciones de algo que no está aquí, como procuro. un paso que doy, un paso sobre tu sudor, la única superficie exacta, el único baldosín cerámico realmente sólido. tú, yo soy tu apéndice. ahora, sí me he perdido.
y me odio proporcionalmente adversa a lo que amo de tu carácter entronador de pasiones. todo de nuevo. esto no puede ser.
reformular un doble en solitario. pensar tan fuerte en lo otro, como que no tengo un sentido y apenas puedo leer mensajes perdidos, que ya fueron gozados. soy tan tortuosa. soy tan avispa onanista, envenenada en solitario. soy como me recuerdan otros y la alteridad me hace un descontento atroz ahora.
yo vengo a soldarme a tu cama tiesa después de haberte amado. yo vine a reconstruir la escena que tú eres. yo me embriagué en tu escena y ahora estoy connotada de efectos secundarios. yo te escribo porque no quiero llamar a alguien y decirle que estoy muerta. yo no quiero morir con nadie más que tú. yo adoro tu fisionomía psico-espíritu-corporal.
sinvergüenza con amor. bis.
ahora, si rozaras con tu humanidad a la mía pendiente, y me dejas tomar un litro de cerveza de tu ombligo, y me despiertas mañana diciéndome lo real de mi embriaguez, quizás mi tortuosidad se aplaca un poco. si tú confirmas mañana mi descaro y me dices que así es el destino, tomas algo para sanarme, me das un beso y me quemas bien fuerte, hasta convertirme en pura ceniza de sangre, yo seré quizás un mar metafísico acompañándote hasta el más allá.

3 thoughts on “fetiches íntimos, premonitorios. arquelogía de mi corazón.

  1. Sí, sigues siendo la misma, no hay duda. una misma cambiante pero que conserva un no sé qué auténtico que persiste con el tiempo.

    Igual de afilada, igual de bella, igual de asomborosa. Qué gusto que nuestro amor tenga palabras enteras y no decimales o incompletas.

  2. lucecita de mi corazón, veo que eran tiempos de desenfreno y pasión… la diferencia con el «ahora» es que ya no escribes tantas palabras, jaja! besazos

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