violencia a la intimidad: la condesa sangrienta

la-condesa-sangrienta
El espejo de la melancolía

¡Todo es espejo!
– Octavio Paz

…vivía delante de su gran espejo sombrío, el famoso espejo cuyo modelo había diseñado ella misma… Tan confortable era que presentaba unos salientes en donde apoyar los brazos de manera de permanecer muchas horas frente a él sin fatigarse. Podemos conjeturar que habiendo creído diseñar un espejo, Erzsébet trazó los planos de su morada. Y ahora comprendemos por qué sólo la música más arrebatadoramente triste de su orquesta de gitanos o las riesgosas partidas de caza o el violento perfume de las hierbas mágicas en la cabaña de la hechicera o -sobre todo- los subsuelos anegados de sangre humana, pudieron alumbrar en los ojos de su perfecta cara algo a modo de mirada viviente. Porque nadie tiene más sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz que estas criaturas que habitan los fríos espejos. Y a propósito de espejos: nunca pudieron aclararse los rumores acerca de la homosexualidad de la condesa, ignorándose si se trataba de una tendencia inconsciente o si, por lo contrario, la aceptó con naturalidad, como un derecho más que le correspondía.

culturalbot

INVITACION-culturalbot-3.0

culturalbot es un proyecto de hilda yáñez. una experiencia vital. 11 años de pasos en falso, de errores programados, de pérdida total. culturalbot es una maquinaria pesada y efímera de lo que podría ser la «producción cultural». un lugar de trasferencia que parasita de la libertad creativa para hacer hacking social, micropolítica artesanal, transgresión participativa, lo que sea.

una fase de culturalbot ha terminado este sábado en el lugar y momento preciso. me siento llena y grande como sólo un cuerpo colectivo puede sentir. alegría.

la muerta

titablog
se murió mi abuela. otro acontecimiento más de los cientos que tengo para hacer una lista después de este viaje. se murió entre terremotos, réplicas, apagones. se murió antes de que se autoproclamara la derecha pinochetista al mando de la república. todo estaba bajo control. incluso el momento de morir. la última vez que la visité, la semana pasada, me la encontré actualizando un plug-in de flash en su computador. y aunque no lo logró (además su empresa fue inhibida por nuestra visita), eso estaba haciendo. se murió vieja, ya no le quedaba mucho por hacer (aunque siempre tuviera algo que hacer), se había planificado desde hace 5 meses, ordenando cosas, rehaciendo amistades, buscando soluciones para el mundo sin ella. pájara ardiente en un enorme nido global. se casó con su primo. en su funeral leyeron un poema que escribió el 2007, se llamaba «mi morir» y todas las palabras comenzaban con la letra M. el estribillo decía «mis manos marchitas».
pienso en «chaos» de mauricio redolés.
pienso en mi poca experiencia con la muerte, como si esta fuera la primera vez. un  affair. pienso que quizás todxs hemos estado muertxs. anoche le envié un mail.

8 de marzo: por un feminismo sin mujeres

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otro 8 de marzo más, llevo 30.
el de ayer, en un chile post-cataclismo, tuvo que adaptarse a las circunstancias, convertirse en un acto solidario, un depósito de toallas higiénicas, champú, desodorante, y todo lo que es necesario para ser una mujer higiénica. yo me puse la misma camiseta que vestí cada 8 de marzo entre los 9 y 24 años, una con la cara de la venus (hoy deformada por el inevitable par de tetas que me salieron como a los 15) de boticcelli impresa en tinta violeta por unas feminista brasileras, por puro romanticismo.
este 8 de marzo creo que fue un poco especial. desde la mañana que los saludos comenzaron a parecerme un poco extraños. sin duda son las malas influencias, me dije, pero me costó varias horas, unas 12, poder decir tranquilamente feliz día a alguien. lo dije con tranquilidad, o me tranquilicé al decirlo, cuando me encontré con cristeva, un bio-hombre retirado.
nos reunimos con la cuds para planificar qué se haría después de haber tenido que abortar, por culpa del terremoto, la hermosa acción bicentenaria que teníamos planificada para ese día. la reunión comenzó con la lectura de jorge de una fotocopia que contenía una crítica a la butler por dejar en el olvido a «la mujer real» o algo así, una idea tan fértil como la del feminismo sin mujeres que no tardó en aparecer y que me llevó a brindar durante el resto de la noche por ella. la reunión estuvo llena de temas estimulantes, planificaciones futuras y anécdotas memorables (imposible no consignar el paso de panchiba hacia lo que es el estilismo masculino, y todo su activismo cotidiano). todo eso bien rodeado por mis yeguas del alma, y la familia feminista.
fue un 8 de marzo suave, como todo lo que viene después de la catástrofe, y sobre todo con una distancia (probablemente crítica) que me impedía reconocer este día como mío, como el día en que se reivindicaba algún derecho especialmente. en realidad creo que todos los días son míos, que me puedo engullir un par de meses tranquilamente, y unos años con gusto y no por ser mujer o no serlo. a mí me criaron libre para decidir qué quería ser, (por eso cuando tenía 6 años y quise ser presidenta de chile mi mamá me dijo que era una excelente idea y que tenía capacidades para el cargo. pude retractarme a tiempo…) y cómo quería hacer, sin necesidad incluso de pensármelo demasiado. a mí me molesta mucho que me digan lo que puedo, debo o tengo que hacer. me molesta también que digan cómo o lo que soy o qué significa eso que soy. por eso ahora mismo estoy media mosqueada, pero es asunto de otro saco y de otras latitudes.
lo de los billetes es otra cosa. y como era el 8 de marzo, aquí va la publicación nueva (La Mistral) en la sección de efímeros de mi web. (para quienes no estéis al tanto de la contingencia, el link de la cuds puede daros luces). invitando a todxs a hacer lo suyo, si no tenemos dinero al menos dejémoslo meado como si fuésemos perros. feliz 8 de marzo ¡viva el mal! ¡viva el capital!
spread the word…

toque de queda

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parecemos ratas enjauladas en el terreno de nadie. estamos en casa. estamos en la casa que hemos construído, a punta de arriendos, muebles regalados, comprados, años de familiaridad. aquí están nuestras fotos, máquinas, electrodomésticos, nuestros computadores, nuestra comida. somos hermanos, parientes, amigos. tenemos incluso una piscina plástica bastante grande y llena de agua en el jardín. tenemos un jardín con un poco de escombros, pero nada grave, nada grave como el encierro entre 12 y 6. no podemos salir, no podemos beber más que el alcohol que acumulamos antes del encierro, este encierro absurdo, dictatorial. no vivíamos esto desde la dictadura que no vivimos, no sabíamos siquiera cuán enfermo era esto.

réplicas

tengo mi cuerpo otra vez limpio, me he sacado 100 gramos de polvo seco mezclado con bloqueador solar factor 50. no puedo ni pensar ni escribir sobre el terremoto sin pensar o escribir sobre mi cuerpo o mi sentir. mi escritura entonces es poco racional, lo sé, lo siento…
las réplicas que siguen sucediendo, una tras otra, en un extremo y otro de chile, son como los estertores de una rotura que no quiere sanarse. cuando me quebré el brazo hice mucho esfuerzo y se selló. ahora parece difícil. cada temblor inaugura una nueva grieta en una especie de cuerpo social ya destrozado, sin plaquetas, con los órganos al aire, sin medicina posible, sin hospital ni homeopatía.
me resulta imposible concluir grandes temas. lo más grande o lo inclusivo es lo que se mueve: la tierra. ruge y no nos deja dormir, nos hace bajar a los patios traseros, a cubrirnos con mantas donadas por gente menos damnificada, nos hace vivir en una caridad que lo único que hace es despejar la visión para quedarnos mirando de frente la cara vil que dice que no todxs somos iguales y que hay casas blandas, tristes, destruidas, convertidas en escombro y tierra.
mi lugar es desgraciado. la televisión es espantosa. el asistencialismo es indigno. la política mentirosa, la milicia estúpida y el dinero lo más horrible que se ha inventado.
no hay imágenes que rescatar con mis precarios medios de registro. no soy quién para sacar fotos, no vine a eso.
la tierra sigue moviéndose.