un cuarto roto

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he llegado a barcelona con dos maletas. llevo 6 meses viviendo así, con todas mis cosas en un espacio que no puede superar los 23 kilos y otro de 56 x 45 x 25 centímetros que no supere los 10. mi madre vivió 5 años con todos sus trastos en una maleta, el mal del exiliado, no tener casa o querer volver a la misma de siempre. yo en cambio nada más llegar a barcelona me hice de todo un container de argumentos, objetos y herramientas. el mal del inmigrante, cualquier cosa puede ser tu casa.
esta vez he llegado y me he encontrado con la noticia de que eventualmente tendremos que dejar el piso. no es nuestro, jamás se me ocurrió tener algo de propiedad, menos un piso. la campaña de «no tendrás una casa en la puta vida» me parecía divertida, un grito contra la especulación inmobiliaria, pero nunca pude entregarme de corazón a ella, nunca realmente he querido tener una casa…
pero después de 6 meses vagando por allí, durmiendo en cualquier lugar, llevando un cepillo de dientes siempre en el bolsillo por si la noche me pillaba en alguna parte alejada de mi maleta, quería volver y abrir mis cajas, reordenar mi ropa, cambiármela, recortar mis revistas. estar en lo que he convertido en mi casa en los últimos años. ¿una oda a la propiedad? nunca me lo pensé así. siempre he sentido que no tengo nada más que libertad (y una bicicleta, un computador, una cámara vieja).
barcelona tiene muchas ventajas respecto a, por ejemplo, chile. al menos, por no generalizar, una precaria ilustrada vive mucho mejor en barcelona, aunque no tenga nada, que en chile, aunque tenga algo… es simple de decir como de comprobar. pero por ser fiel a mi naturaleza quejumbrosa (y como dice gloria anzaldúa, «como la llorona, el único medio de protesta de la mujer india era el lamento») hay que decir que el tema de la vivienda es un poco más complicado acá. una vivienda, qué asunto más banal o fundamental. la casa.
en chile cogí el cuarto propio de la woolf y nunca lo abrí. lo tuve en mi velador como si fuera un amuleto, algo que me tenía que cargar en sueños de una energía escritural, polisísmica, global. cómo tener un cuarto propio hoy, dónde estaría, cómo es esa leve posibilidad de algo incierto.
es complicado pensar en la casa, en el espacio propio, siendo una precaria a ultranza. diana dice que el último libro de la itziar habla de eso (ya lo leeré apenas llegue a mis manos). mientras tanto divago sin esas referencias…

entre el bello texto que jorge escribió hace un tiempo (un cuarto compartido), y el fantástico artículo de gloria anzaldúa que leí esta mañana (movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan) está mi contingencia. mi concomitante situación de quedar sin casa. y obviamente mi ocio que me permite reflexionarlo, sufrirlo y arrugarlo hasta sacar sangre y sudor y posts. letras tímidas u horripilantes fugándose de mi pasión, como un astronauta.
lo que pasa cuando se es mujer, o inmigrante, o maraca, o gorda. o ninguna de las anteriores y mucho menos espejo. la precariedad cruzando cualquier punto con otro. el internet. el ordenador. mi cuarto propio un aparato electrónico (fiel a la electricidad). mi caracola, mi cuarto portátil, mi cuarto de alquiler. mi pasaporte vacío (without visados). mi corporalidad salvaje (without borders), mis pelos y granos en estado natural. mis calles que habito al reconocerlas, sobre una bicicleta con toda mi humanidad y mi tecnología barata a cuestas.

es como si la escritura pudiese llegar a constituir un espacio, invirtiendo el orden, no dependiendo de la exigencia de un cuarto propio o de dinero, sino construyéndolo con material efímero (a pesar de las casas y del dinero), del que no se caería ni con el peor terremoto. todos esos espacios de los que habla jorge. espacios hechos de complicidad, de apropiación, de códigos informáticos, de códigos de mala conducta. aunque sean los miserables cuartos de los que no importan. esos cuartos-cuerpos que escapan de la «dualidad despótica».
gloria anzaldúa habla de una estudiante en una universidad gringa que creía que homofobia significaba miedo a volver a casa tras vivir en la residencia universitaria (es lo que pasa en inglés entre homophobia y home). imagino a una estudiante extranjera, una que habla mal.
comprender mal el asunto del hogar, como una manera de maldecir, como una forma caníbal de tergiversar el asunto del espacio propio para llegar a un estado de ubicuidad (ayudada por la informática y el internet) en el que la precariedad se entiende como libertad (bajo sospecha) y los espacios se construyen de otro modo, a partir de asociaciones libres entre personas, códigos, prácticas al margen de la institución o incluso dentro de ella (a pesar de ella). una especie de carga viral, microexpansiva, tenue e incisiva a la vez.
«tuve que abandonar el hogar para poder encontrarme a mí misma, encontrar mi propia naturaleza intrínseca, enterrada bajo la personalidad que me había sido impuesta» dice gloria, y yo la quiero seguir volando, a la chicana muerta, a la chola descarriada, a todas las que andan entendiendo mal lo que leen y escribiendo lo que pueden. imaginar una casa sin muros, un espacio virtual, un cuarto roto.

4 thoughts on “un cuarto roto

  1. De Cristina Peri Rossi (fragmento)

    Mi casa es la escritura
    casa de cien puertas y ventanas
    que se cierran y se abren alternadamente
    Cuando pierdo una llave
    encuentro otra
    cuando se cierra una ventana
    violo una puerta

    Al fin
    puta piadosa
    como todas las putas
    la escritura se abre de piernas
    me acoge me recibe
    me arropa me envuelve
    me seduce me protege
    madre omnipresente.

  2. porque lo que una quiere muchas veces es llegar a ese cuarto.cuerpo de quienes necesitas y eso no está en situaciones físicas, lugares- que sin embargo ejercen muchas veces una violencia terrible, a veces una violencia que el poder (del dueño de casa, que el dueño de la plaza o sus habitantes) permite hasta llegar a renunciar.
    Lucía, tal vez la tristeza que creo que existen en tus textos es esa cotidianeidad, ese desparpajo, ese fluir de la vida, porque la vida es triste, parece que una vez lo discutimos, y eso de cierta forma la hace linda también.
    espero que cuando vengas denuevo a chile te estemos esperando en nuestra casa.casa y con nuestros cuerpos.casa
    espero que cuando vengas a chile el líquido amniótico y un anexo coriónico te espere con un abrazo
    besos y sigo leyendo tus crónicas devenires poemas
    jorge
    straight, monógamo y excluyente

  3. Me parece maravilloso que los caminos se nos entrecrucen tantas veces, que los textos hagan sentido y que nos llamen a volver a ocupar un espacio compartido.

    Ahi esta la teoria haciendose vida cotidiana
    …y poniendo tantas cosas en entredicho!!

    Yo que estoy aqui al otro ledo del agua, quiero un poquito mas a anzaldua despues de que pasa por tus palabras. Yo que estoy aqui habitando la ciudad, casi muero con el texto de jorge.

  4. buenas. como te va dejame confesarte que yo no me encontraba buscando acerca de lo que escribiste y es que la verdad a mi este tema me aburre bastante :P, pero te felicito porque la manera en que escribiste me fascino. Por primera vez he encontrado contenido digno en la red. Un saludo.

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