coca-cola

cocacola
hace dos días me tomé una coca-cola. si fuera católica aquí diría «he pecado».
hace más de 5 años que me lo prohibía, así como la ingesta de cualquier producto de la misma compañía. a veces las transgresiones se dirigen a lugares poco obvios. es mi caso.
necesidad de sentir la vergüenza de entrar a un bar y decir «una coca-cola». pronunciar cada una de sus sucias letras, pagar por ella, ponerla en un vaso con tres hielo y un pedazo de limón, eructar su residuo dulce, beber para sentir en la lengua el fantasma de su gas seco. qué asco.
así, sin más. eludiendo la cerveza, eludiendo el sano vaso de agua, la comida imposible en ese estado, aumentando la gasolina del capitalismo en mi sangre, contaminándome con su putrefacción.
pero a veces tengo que transgredir también esta (mi) rigidez extrema de lo prohibido.
(no se volverá a repetir, sólo fueron 4 dosis…)

3 thoughts on “coca-cola

  1. La cocacola es lo peor… una conjunción de azúcares, aditivos, gas carbónico y cafeína, lo mejor para conseguir que lxs trabajadorxs del mundo sigan trabajando y puedan al mismo tiempo digerir cualquier tipo de comida inmunda.

    Desgraciadamente, no siempre podemos huir de ella, pero al menos es bueno evitarla lo más posible.

    ¡Saludos!

  2. En la universidad conocí a una preciosa alternativa snob que me reconvenía por beber cocacola y venderme a las multinacionales estadounidenses.

    Un mes después de acabar la carrera, supe que estaba moviendo sus (adorables) tetitas en los despachos de prensa de Universal Port Aventura, el parque de atracciones de Barcelona.

    Que quiero decir: que no es para tanto. Cocacola es icónica, pero seguro que has engrasado los engranajes del capitalismo mil veces más con mil pequeñas cosas que no van en latas rojas brillantes.

  3. pues sí, seguramente he engrasado los engranajes del capitalismo mil veces y, mucho peor que eso, no he logrado vivir fuera de él.
    justamente por eso es que se desarrollan estrategias de boicotaje, como manera de hacer efectivas acciones dentro y al modo de el capitalismo. jugando en el campo de batalla que es, asumiendo la posición de consumidor antes que cualquier otra.

    yo hace ya muchos años que acabé la carrera y no he llegado a tener que poner mis tetazas en ningún lugar como el de tu amiga. prefiero ser una paria del capital, un hoyo negro en la seguridad social, una precaria ilustrada, e incluso no sé si ha sido preferencia exactamente, o una fuerza que parece de voluntad pero que es mucho más poderosa que ella.

    besos

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