la semana de santa butler

circuito01

la última semana estuvimos en madrid en la casa de maría. y aunque para mí madrid es poco más que lavapiés, me crucé por casualidad con la m-30 (que bien podría haber sido una alucinación provocada por el sol. o que haya aparecido sólo porque yo la amaba antes de conocerla). volvíamos de la nave de basurama y obsoletos, quienes me han honrado con la categoría «obsoleta de honor»!!!!. 2 colaboraciones con la pornoterrorista y 2 con laptopsrus. todo lo anterior por resumir en clave hipertextual sólo algunas de las cosas que pasaron ante mis ojos y/o mi corazón esta semana.

y ahora, otra vez en mi cuarto propio que es el internet. intento descifrar los gestos lingüísticos de los panelistas del 2º circuito de disidencia sexual (por un feminismo sin mujeres) que sucedió y sucede hasta ahora en santiago de chile esta misma semana. está mal grabado. por lo visto en la primera mesa nelly richard puso su cartera sobre el grabador, en la segunda no sé qué pasó, pero se escucha inaudible, y así continúan una serie de paradojas.
paradojas de la globalización: mientras en santiago de chile, capital mundial del aislamiento geográfico-cultural, la cuds propone trabajar sobre este tema post-identitario y meta-contemporáneo del feminismo sin mujeres; en madrid estoy en un encuentro internacional de mujeres vj´s que se organiza bajo la figura del ring, donde de dos en dos las vj´s «combaten» con imágenes entre sí hasta que el público, mediante un aplausómetro corriente, selecciona a la ganadora. mujeres entendidas como tal y sin punto de discusión.
paradojas de la sociedad: mientras una lectura fácil interpreta laptopsrus como un proyecto feminista, el circuito de la cuds es leído obtusamente como un gesto de provocación misógina.
paradoja identitaria: mientras preferiría estar en un auditorio precario rodeada de jovencitxs picadxs a intelectuales discutiendo sobre feminismo y categorías, me encuentro en un centro de arte discutiendo con un técnico argentino sobre conexiones vga, insistiendo en la relación pedestremente cotidiana (que todas quisiéramos superar) de las mujeres y la tecnología/los técnicos.

durante la semana parezco una rata. aprovecho cualquier oportunidad para sacar mi garra diminuta y roer un poco lo que me roe la desconfianza. nada de esto es lo suficientemente posible. en bares, patios traseros, pasillos o citas culinarias voy proponiendo mi propia duda, la instalo como una antena remota, la entierro con todas las fuerzas que tiene este diminuto insecto que soy en medio de un diálogo que provoco intencionalmente. leo con malicia, leo mal. me siento, como siempre, apátrida pero adaptable. voy apuntando en un cuaderno inmaterial los rasgos de la disrupción. tomo nota.

aquí sigo intentando descifrar el audio del circuito. amplifico ficticiamente el volumen al 400% como para traspasar la cartera de la richard, como para sentirme más cerca de ese mundo, mi mundo retorcido y desagraviado. escucho el audio fuera de contexto, mientras desarmo mi equipaje. encuentro en uno de mis bolsillos una nota sin fechar que dice:

Incluso en las mejores familias surge el miembro abyecto.
Ni siquiera nosotras, las raras, las amorfas, las que no tenemos paz ni hogar (fuera de unos hipervínculos sabrosos) ni nada.
Ni siquiera el ápice de lo más hermoso y permanente, ni siquiera nosotras, quitando el ruido de lo que nos conmociona, llegamos al acuerdo de lo constituyente.
Entonces somos eso porque somos así.

debo haberla escrito en algún bar, en medio de alguna discusión acalorada, regada con cerveza y vitaminas. ahora la leo escuchando repetidas veces  la referencia a «santa butler». la santidad es cosa de religión. incluso entre nosotrxs, lxs que constituimos una de las mejores familias de esta religión, donde como quien no quiere la cosa, también aparecen los sumos pontífices, los dadores de verdad, los fundamentalismos. yo, lamentablemente, no puedo tolerar el fundamentalismo queer. y no lo digo obviamente ni por el circuito (donde he podido sentir como una voz en la habitación contigua cerebros y cuerpos en cruces peligrosos) ni por las luces pacientes que me dieron mis interlocutoras del fin de semana. sólo lo lamento porque es una traza heteronormativa (me gusta esta palabra porque aunque parezca trabalenguas sale fácilmente lubricada por cualquier saliva), un esqueje más de esta plantación mutada, que cuando se me aparece, estropea el resto de la película.

y sobre los encuentros de mujeres a secas, qué decir. que en general tienen más recursos que los de las mujeres con varias comillas (como dijo la richard), más dinero y menos corazón. y mientras no escuche más audios, no diré más.

circuito02en la foto la primera mesa minutos antes del incidente de la cartera.

One thought on “la semana de santa butler

  1. «incluso entre nosotrxs, lxs que constituimos una de las mejores familias de esta religión, donde como quien no quiere la cosa, también aparecen los sumos pontífices»

    La semidiosa queer de la que yo empiezo a estar un poco harto (por saturación) es Beatriz Preciado. Pero sí, tienes razón: la ortodoxia es peligrosa, peligrosísima. A mí me ha costado ya alguna amistad y creo que me va a costar alguna más.

    Como miscelánea tonta:
    La Yihad Butleriana es un movimiento religioso-humanista que culminó con la destrucción de todas las computadoras e inteligencias artificiales. En las novelas de Dune.

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