quiero hablar y en lugar de sólo salirme espuma por la boca me salen manifiestos…

streaming02
una semana trabajando con minipimer.tv, aun estamos pensando qué diablos hacer como presentación. nada ha sido editado, todo sigue siendo en tiempo real…
minipimer.tv trabaja con tecnologías low-fi, domésticas, artesanales, improvisadas. usamos, a nivel de software, herramientas libres desarrollas por gente que afortunadamente tenemos cerca. nuestro trabajo con las herramientas es a nivel de ususarias, y

queremos hablar del usuarix
participamos del desarrollo de las herramientas desde la posición de usuarias, lo que en informática podría ser un tester. reivindicamos ese lugar porque también creemos que desde allí se es productor de las herramientas, modificándolas a través del feedback, dándoles usos insospechados por quienes las crearon, usándolas incluso mal.
cuando hacemos un streaming cada receptor es también un tester. las personas que ven lo que hacemos cumplen también la función de decirnos lo que falla, lo mejorable, lo impresentable…
nos han enviado feedback a través de mails, mensajes de chat, sms, llamadas telefónicas, skype…
ser testers, usuarixs y responsables del feedback es también la condición que nos permite experimentar creativamente, creando una relación recíproca con quien nos ve.
nuestra estética no repite ningún patrón, sino utiliza gustos bizarros como los chromas de los 80´s, o deficiencias propias de los medios que utilizamos, como el píxel.
cuando se trabaja con una herramienta/medio en desarrollo, se trabaja también con su precariedad. el hecho de que el ancho de banda sea una cuestión mundialmente reducida no permite enviar en directo un video siquiera de una calidad media. la lentitud del flujo obliga a detener la velocidad de la imagen coorporativa de un spot publicitario, adptando un gesto más propio al flow asambleario de un centro social.
el chroma, va construyendo un relato a partir de superposiciones, más afín a dziga vertov que a la secuencialidad clásica del modo de representación institucional del nacimiento de una nación. el chroma ha sido el recurso más sucio que hemos encontrado para trabajar con la simutaneidad de planos, relatos o visiones. obviamente muchas veces no se entiende nada.
el error en la imagen, en su codificación tanto material como simbólica, resulta un gesto inevitable. el error es lo que nos hace personas ante esta enorme cantidad de máquinas, cables y tomas de corriente…

congestión cerebral

floresta

(en un recodo de la civilización, con todos sus gestos, pero a la bola personal, grupal).

por qué no escribir siempre, por qué esa pereza de coger el lápiz, o más concretamente el teclado, juntar letras, fonemas, formar relaciones. crear los sonidos bonitos del significante estructurado por capas, transparencias y puntos de fuga. por qué no hacer crecer esa esperanza, aunque la pereza, el descontrol y la dispersión asistente me saquen del flow.
una vez una mujer que ha publicado varias novelas y libros de relatos me dijo que escribir costaba, que era un trabajo arduo, que no apetecía, que había que esforzarse. homologaba la escritura académica con la otra (cualquiera). me pareció exagerado. una tesis no puede ser como un diario de vida. o sí. últimamente he leído  a varias de mis bloggeras favoritas enunciando esta pereza, esta desesperanza, este hastío con la escritura o con la obligación de la constancia, del público incluso.
(sólo enviarles mis mejores deseos, y que se recuperen).
la escritura académica sigue provocándome una resistencia atroz. no es que no me sienta capaz, es simplemente que no me apetece. pagaría para que alguien me escribiera la tesina, pagaría en carnes.
en lugar de eso una enorme cantidad de lugares comunes e inexplorados habitan mi kilo y medio de cerebro. muchas veces estos espacios se agilizan en compañía, se facilitan, como diría la jerga contemporánea del eufemismo social. siempre me ha gustado la idea de escribir textos colectivos, y en algunos casos ha funcionado, y eso es difícil que funcione.
a veces es bueno que alguien te diga escribe esto, es una buena idea (imagen, situación), pero la mayoría de las veces olvido lo que era, más recuerdo la instancia, el sabor del vino, los besos, el sudor.
a veces alguien te dice escribe esto, y después de dos días de sano ejercicio mnemotécnico vuelve un tenue sabor de lo dicho, una palabra, un concepto, una idea.
a veces no recuerdo ni con quién estuve.
a veces me viene una especie de inspiración de la hostia que no tiene hilo conductor y que podrían ser diez novelas o ensayos filosóficos si pudiera escribirlas durante la media hora que dura esa sensación. como es imposible sólo queda un rastro, nunca los suficientes.
a veces me lo recuerda al día siguiente la misma persona, y luego sólo me queda la palabra aludida.
ahora fue feminismo.
helen me la recuerda sobre su cama, interesante lo que dijiste. el qué le pregunto, «lo del feminismo» dice.
ok, debo tatuarme en algún rincón del kilo y medio de cerebro esta idea. algo dije, quizás algo importante, o estábamos muy drogadas, y eso no importaría porque al final cada unx decide cómo se mete los químicos, si es en pintura de uñas, ibuprofeno, coca-cola o gasolina. no importa, nuestra cabeza resiste un resto.
al parecer sólo me pareció algo feminista. estar un fin de semana en pelotas, terapia grupal o taller de performatividad (¿hay alguna diferencia?), tratándonos como reinas, bailando, hablando incluso por hablar, intentando buscar las bases de la libertad, o de la liberación (que puede llegar a ser igual). estar ahí, en tetas todas, discutiendo sobre lo más adecuado, incluso pasando por el lado del marxismo leninismo queer (no sin darle una patadita), sobre la fabricación reproductiva de mecheros, niñxs o performatividad de la violencia. hablando mentalmente, pensando en voz alta. ay. feminismo a secas, más que llamarlo de otra forma, hay que resignificarlo.

direccionalidades (enunciación)

peligro
hermoso testimonio gorda, paródico en sí, me dijo la cristeva por el chat. porque a veces me pregunto si ir contra la corriente de la contracorriente será ir para el mismo lado que todxs lxs hijxs de puta desgraciadxs. pero no. es un asunto de direccionalidades indirectas, un oxímoron localizar lo deslocalizado.

huracanes hormonales (otros usos para la menstruación)

menstruacio02
hoy por hoy hay demasiada hormona
que son como hostias (se juntan y se chocan)
y por favor que vengan estos chorros de sangre ya
que vengan luego a desaguar lo constreñido
que lloren encima que se caguen que lo tiñan
que lo laven con otras hormonas
que se vayan al water o a la tierra
que dejen de ser lo que deberían ser
para finalmente ser lo que tienen que ser

porque todas (podemos tener) ayer tuvimos un mal día, y la ira es un buen presagio de la próxima acción: poner toda nuestra menstruación en pequeños globos y lanzarlos contra el edificio del ayuntamiento o contra el frontón que se ve por mi ventana, el que no me deja ver el pasto tierno que, supongo, hay al otro lado.

memorias de la cuchilla

campodeconcentracion
ella se encontró un ipod touch trabajando en un campo de concentración. trabajo sucio, trabajo de limpieza, como típica inmigrante que es. trabaja limpiando la memoria histórica de la culpa alemana. como es sudaca no son los alemanes los que pagan ese trabajo, basta que lo hagan los turistas. lo encontró y pensó que era un teléfono, y como usa linux la interfaz sofisticada del aparato requería una consulta virtual para desglosar una completa comprensión. habló tres horas de torturas y muertes, caminó pisando cámaras de gas, cuarteles y fosas comunes, pidió una cooperación voluntaria y regresó a su casa intentando obviar los chillidos de los turistas españoles en el tren. luego se acordó que lo tenía en la mochila. luego descubrió lo que era, no tardó en comprenderlo porque su mente es sagaz como la visión de un lince o como su propio instinto de supervivencia. si fuera alemana lo hubiese dejado en la recepción, hubiese recordado hacerlo. pero como no lo es, lo considera un gesto de generosidad del país de acogida, «esta es la generosidad del primer mundo» dice, y con su ejemplo nos hace seguir creyendo que por aquí pueden llover ipods, seguros médicos o perfumes marca dior.

arqueología del corazón, hoy: hackers

amor_a_los_nerds

Amo a los hombres con grandes celulares, amo a aquellos que son mi fetiche tecnológico, los que podrían sanar mi ordenador virulento, los que no se cansan de leer códigos binarios (aunque no entiendan que están ellos mismos transcritos en código binario y que no pueden evitar empalmarse cuando una mujer es bien hembra, tiene las caderas anchas y los tacones bien puestos…); amo a los que saben descargar películas y programas, los piratas de vocación y de esfuerzo; amo someterme con ingenuidad cínica a los conocimientos informáticos que se yerguen sobre nuestros cuerpos haciéndome sublimar incluso unas faltas de ortografía horrendas (una mala escritura, un ano fruncido). Amo a hombres por chat. Amo a hombres a los que no se les puede amar sino virtualmente. Amo a aquellos que desenvainan con confianza un software precario y lo hacen correr como quien mima a un gato. Amo a los que pierden su tiempo y queman sus ojos ante el fulgor estúpido y la vibración candente del RGB.

Amo como el amo que soy cuando intento ir al cuerpo más allá de tanto barullo informático, y sólo pillo circuitos, y conexiones soldadas con estaño. No sangre, no carne, no jugo. Soy el amo y esos hombres mis soldados de juguete, conectados a mi tarjeta madre mediante un cable USB.

En mi subconsciente digital soy una obra de arte que escupe leche, la leche que penetra a mi propia máquina, mi ordenador, que en este sueño probablemente soy yo misma. Se inunda la escena de un líquido que se mete por todos los agujeros que hay dispersos por ahí (las bocas de mis familiares, las ranuras de la CPU, los tejidos de la ropa que vestimos, penetra todos nuestros cuerpos, ¡ay!). Y yo desespero, fagocito las máquinas y pierdo la mía (mi alter ego), no me encuentro a mi misma o es que estoy bañando todo. Soy una inundación.

Pienso: no debo encender mi ordenador mientras esté mojado. Luego pienso: este interior nunca secará.