partido amistoso

pipilotti rist en fundación miró, agosto 2010, foto: lucía egaña

vale, voy a decirlo, aunque esto me produzca muchas dudas de no saber si (otra vez) estoy haciendo de arrogante, de ignorante, de rapidista prejuiciada, niña lerda y opinona, artista revenida y mala, vaga. la verdad es que no tengo un pelo de crítica de arte, y a pesar de eso cuesta desprenderse de la acumulación de halagos que el (y sólo el) campo del arte esgrime sobre alguno de sus exponentes. pero qué hago cuando la idea se me revuelve, cuando vuelta persona, ante cualquier otra cosa, me desagrada el resultado de tanto talento. o no lo veo.
llevo 3 días contrariada pensándolo y si no digo algo me quedaré con un truñito dentro de la garganta, me dará rabia algo tan inofensivo como el arte, tendré más motivos para privarme de algo por el sólo hecho de que esto me ha parecido fatal, de que la mayoría parece ser hostil y engañosa, etc.
aprovecharé de escribir sobre mi experiencia ahora, mientras hago la digestión matinal. es un buen momento cuando la mierda fluye tranquila, sin prisa, sin pausa. las vacaciones son así mismo buenas para ver exposiciones. todo es parte del mismo paquete, tiene la misma consistencia.

en mi vida había querido hablar de pipilotti rist porque no había visto nada suyo más que en la pobre compilación de artistas mujeres de la taschen, y en mi libro de arte y feminismo (de phaidon). creo haber visto en internet algún video, hace tiempo, convencida de que tanto el frame de 6×4 cms. impreso en blanco y negro, como el video de 320×240 del youtube no le podían hacer justicia a una de las artistas más renombradas de la contemporaneidad artística.
fui paciente y esperé hasta que el destino me puso por delante (a unos metros de la puerta de mi casa, en la fundación miró de barcelona) una antología 3D de su obra. qué ilusión conocer a una de las mayores exponentes del videoarte contemporáneo, a una de las tantas que habitan en casi todas las exposiciones de arte de mujeres, arte feminista, arte y género (categorías ya bien sospechosas en sí mismas).

apenas entrar a la expo se me salió una exclamación de ¡qué bonito!: un circuito abierto conectado a un monitor minúsculo mostraba a unxs niñxs jugando al borde de una piscina. luego una pantalla doble, espejada, me engatusa con un cover de chris isaak. siempre me ha parecido un coñazo que lxs videoartistas te obliguen a ver piezas de más de 5 minutos, pero aquí era distinto. la suave imagen de hojas, agua, pies, manos y ojos simulaba un plácido descampado electrónico, dócil y leve parecía contenerme todo el tiempo que hiciese falta en ese luma key eterno. y sucumbí. sucumbí ante los centelleos multicolores de la imagen, sucumbí ante la guitarra lánguida y la voz melosa de una tía cantándome al oído.
¿y qué si esto no lo estuviera haciendo una tía? ¿y qué si esto fuera una sesión de visuales de una persona enormemente sensible con la imagen, y no estuviéramos en un museo sino frente a la pantalla del tdt? ¿y qué si esto no fuera el premio joan miró sino el ejercicio de alguna de mis compañeras de bellas artes de la pontificia universidad católica, inspiradas en los bellos sentimientos de su infancia en la casa de campo de su familia rica de origen suizo?

una hora después el placer comenzó a languidecer también. no era un placer sólido. empecé a sentir que esto no era más que masturbación. visual. intenté leer algo en las secuencias, algún desastre, algún desacato, algún desajuste en esta perfección sosa del technicolor, en esta música tranquilamente radial. busqué a la artista feminista (y con el perdón de todxs, pero ¿qué coño es eso?), busqué algo que no sabría bien cómo definir, porque cuando digo contenido no me refiero a leer un manifiesto, ni una historia, ni un reportaje, sólo a percibir algo más profundo que la primera capa de imagen y los dispositivos dispuestos para acceder a ella. estaba buscando algo, y mi ansiedad crecía exponencial al tiempo que aparecían atisbos, sugerencias, intuiciones que acababan estando muy dentro mío, muy lejos del museo. comenzaba a ver todo esto como un hermoso cascarón hueco.
en el desespero consulté el tríptico que te daban junto al ticket de entrada. un papel reciclado fantástico impreso en cuatricromía opaca, traducido a tres lenguas. mala jugada la mía. realmente a veces los museos deberían considerar en serio no interpretar las obras que exhiben, hablar quizás de lo que hay, de los modos de producción, de la biografía de la artista (si no es por los sponsors suizos no hay forma de saber la nacionalidad de pipilotti), más que escribir cosas como «esta pieza habla de nuestro profundo y permanente deseo de entendernos totalmente los unos y los otros y de nuestro deseo casi imposible de ser sincrónicos» (sic). nadie puede… o sea que probablemente el porcentaje de gente que no entienda la pieza «aprenderá» que es este su significado, como si se pudiesen establecer líneas directas entre una forma, una conjunción de contingencias, varias personas y esto.
abandonado el tríptico, que usé para escribir la sensación de languidez y desconcierto que me invadía, me pregunté por qué su obra puede ser considerada de manera cierta como feminista. ¿era porque aparecía su cuerpo (delgado, blanco, pelirrojo) tangencialmente camuflado entre las texturas orgánicas y videográficas? ¿era porque en un plano de 3 segundos (del total de 107 minutos) aparecían unas bragas manchadas de rojo? ¿era porque usaba canciones lentas y música romántica en sus videos? ¿por qué el género (femenino) va apareado a flores, agua y ramitas? y por último ¿por qué cresta pipilotti es mujer?
al final todo este arte feminista tiene que tener elementos muy femeninos, como para comprobar que las mujeres son sensibles, delicadas y unas mamarrachas.

debo decir que mi primer encuentro con el trabajo de pipilotti no dejó de ser traumático. para confirmar mi duda o mi error (porque puedo estar siendo injusta y despiadada, víctima de una exposición incierta, o sencillamente ignorante y bruta) vi la compilación de ubuweb que sin duda es mucho mejor que la muestra, descubriendo un trabajo sucio con el video, de hace 20 años. me gustó un poco más, aunque no podía dejar de sentirme viendo un video clip.
si alguien tiene algo que generosamente me pueda explicar, algo que no vi, que se me pasó, aquí estoy.

2 thoughts on “partido amistoso

  1. Me sucedió algo parecido la primera vez que vi una película de Erika Lust. Hubo una temporada que todo el mundo hablaba de ella como la pionera en hacer porno «para» mujeres, las feministas estaban felices porque por fin el porno no iba a degradar a la mujer, muchas tiraban cohetes de felicidad.
    Yo le di al play y ante mis ojos desfilaron uno tras otros todos los topicos de la feminidad: la peli tenía un guión (malo, pero un guión), la cámara se movía a cien revoluciones menos que en el porno convencional, la música era agradable, casi de salita de espera de ginecólogo o incluso de ascensor, la cinta destilaba amor y romanticismo por todas partes. Y más que poner cachonda, basicamente lo que hacía era legitimar la estúpida idea de que nosotras no podemos follar sin estar enamoradas, sin conocer a la otra persona, sin hablar, que no nos interesa el sexo mismo sino otras cosas que parece que la feminidad por necesidad ha de asociar a él.
    Entonces pensé ¿¿porno para mujeres??? esto es más bien un catálogo de conducta para señoritas bien que no se tiran nunca pedos vaginales, que no berrean como cerdas al correrse y que jamás, jamás, jamás, se dejan llevar por sus impulsos más bestiales.

    Siempre desconfié de la etiqueta «para mujeres» y también de la etiqueta «feminista», pero que en teoría la gente entendida de porno (es decir, más industria, como la del arte) pudiera sostener que Erika Lust hacía porno feminista me terminó de convencer de que mi desconfianza era totalmente justificada.

    Me ha gustado lo que dices y me quedo con algo que dijiste el otro día: lo que le gusta a todo el mundo no será porque le gusta a todo el mundo? El borreguismo está en la condición humana, el campo del arte no está exento de ello.

    Te beso,
    Diana

  2. yo no siento rabia hacía pipilotti (quizá porque no soy artista). las pocas obras que vi de ella fueron suficientes para identificar el estetismo technicolor que usa en sus creaciones. es una «femenista» en un sentido muy precisa de la palabra. ninguna sorpresa que ella misma tenga problemas con la palabra ‘femenismo’ (i would like to find a woman who would exemplify how one can survive the feminist discussion without becoming nuts). los/las dioses/diosas del arte nos recuerdan algo esencial: el poder prefiere que ignoremos como se consigue el capital symbolique

    no eres rapidista, eres rápida

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