verano

verano

como si me fuese muy lejos, tuve dos días de exaltación social, tal como suena, viejas amistades, desencuentros veteranos resueltos con un simple sms, coincidencias pendientes a veces desde hace más de un año…

soy muchas cosas que no parezco ser. por lo visto parezco un ser con facilidades sociales, pero no es así. tuve que mentalizarme, acumular virtualmente energía, predisponerme a hablar (a quizás repetir 5 veces lo mismo, quizás no. en esto los encuentros son impredecibles) y escuchar, predisponerme con esfuerzo a una situación que luego resulta ser casi siempre como una inyección energética. como bien plantea hilda yáñez, la energía en colectivo se potencia, no es una sumatoria lógica la que se da ahí, quizás una práctica exponencial de la reproducción citocinética del amor.
amicitia
es el asteroide número 367, descubierto desde niza el año 1893. su diámetro es de 19,13 kilómetros.
cuando tienes una duda las amigas están para decirte que tienes razón (razón, lo que es la razón, no). las tuyas a lo tuyo, las mías a lo mío. a veces ni sabes tú la respuesta, a veces la tienes metida dentro de la duda y no la ves. horizontes de corroboración mutua que son líneas de fuga (que sí pueden intersectarse). esta geometría de la amistad no es rígida ni está escrita en los manuales de matemáticas. la imagino más bien como una cartografía espontánea y móvil, una cartografía imposible, la que no se puede fijar en ningún mapa.
mapas que también sufren atentados, naciones que se unifican, guerras pequeñas, grandes, insignificantes. a veces cae la brasa del cigarro y quema sin querer una parte de tierra o si tiene suerte, se ahoga en el mar. siempre esto me causa mucha tristeza, aunque cualquier cosa se pueda corregir o redibujar con la facilidad de un boli.

durante estos momentos sociales, además de reflexionar sobre temas y cosas, además de exponer mi interioridad sin tapujos, pienso en:

a) soldados masturbándose en la trastienda del cuartel.
b) pases mágicos y energías ocultas en la lucha cuerpo a cuerpo.
c) el sentido de la calle cuando se ve a una anciana decrépita asomándose por el balcón para expulsar cientos de papeles de water usados, seguirlos con la mirada en su viaje anárquico hacia el asfalto, verlos rebotar, bailar un poco, ser pisoteados por tres personas y morir.
d) los alcances del parto orgásmico, enterarme de un nuevo nacimiento.
e) la simpleza del verano.

y todo este reaprovechamiento social del tiempo para qué. para irme suavemente, volver al palacio de la floresta, dedicarme a las curas de sueño (a volver a soñar un poco), a ser dulcemente alimentada por mi emperatriz del amor cosechando un huerto que no es de «feliz granja». abrasarme bajo el sol, remojarme en 500 litros de agua, comer pipas como la gitana de suburbio que llevo dentro, y ser encantada por la etérea realidad del verano. gracias helen.

4 thoughts on “verano

  1. Cómo se dice lo contrario de exaltación. ¿Será algún tipo de descenso anónimo o una separación (citocinesis como la llamas) fatal?

    Desde el principio, mis amigxs nunca me dieron la razón. Son más bien crípticxs. Que si hay que remover la sombra, que si no hay dragón, etc. Siempre recordando que el dolor duele. ¡Vaya amistades! Eso sí, el eco de su cariño guía en la oscuridad, no temen la punta de la navaja y parecen desenterderse de las matemáticas.

    social, sociales, sociales… No consigo sentir esta mucha tristeza de la que hablas. Será por el calor del verano.

  2. lo que pasa es que lo de la tristeza era sólo ante los accidentes de la cartografía amistosa, sin accidentes no hay mella…

  3. y acá tenemos el invierno más frío que hemos tenido que tragarnos, aunque en verdad no está tan frío, porque cuando se comparte una cama y un nuevo espacio se precipita el movimiento de una ciudad que pulsa y no descansa. Escuché que con tanto frío los pinguinos han comenzado a despertar y sobreviven más también escuché que dos tetas tiran más que dos carretes.
    ya no nos masturbamos atrás de la carpa, nos refugiamos en un pequeñito espacio que tenemos para compartirnos.
    apenas tenga mi texto terminado te lo mando
    besos

  4. accidentes de la cartografía amistosa

    Abro una paréntesis —- Es lo que más me gusta de las palabras a las que rindo un homenaje diario. Lo vi claro con los poetas y me estremece descubrir una y otra vez esta magia de lo monstruoso —- Y lo cierro.

    Supongo que hablas de ‘accidente’ en el sentido de ‘irregularidad’ – y no como de un suceso fortuito. Lo he deseado en mi adolescencia, y la idea me enganchó durante años. Una amistad perenne, un suelo firme, un terreno sin accidente. Me fascinaban estxs ‘amigxs de la infancia’, lxs afortunadxs que podían retroceder hasta un época lejana en la que se habían conocido o besado. Aprendí rápidamente que la carte n’est pas le territoire. LLegaron las rupturas con/sin sentido, los desgarros en los que la bestia se resiste a morir, los finales con portazos. Me caí, lloré y me trague el puto sueño de la regularidad.

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