6 años

foto lucia egaña rojas, barcelona, agosto 2010

6 años es tiempo suficiente para encapsular a la humanidad entera en un bote plástico, agitar con actitud shake, colapsar la micropolítica interna, exhalar.
hace 6 años vaig arribar a este poble sin saber lo que era un catalá. ignorante de tanta identitat, práctica y acció modélica… ¡ay catalunya! aquí he aprendit lo que es la denominació de origen, lo important que es respecte al producte importat, no, que ens devuelvan las etiquetes, las banderes i la llengua, esta llengua que no es mia ni lo será mai porque se resiste a que jo la parle así, més mal que bien, a lo brut, a lo maldit…
hace 6 años me convertí en inmigrante, surfeando turista, compré mi primer ordenador. portátil, tenía que ser portátil porque llegado un momento la existencia misma se vuelve encarnación de la portabilidad, como los teléfonos, las cajas de cartón, las prendas de ropa diseñadas para cubrir las inclemencias de otra latitud. ¡ay! 6 años como si nada, 6 años de repente, 6 años en bicicleta, de becaria a desempleada, pasando por todo lo demás. 6 años es una frondosa melena o un almacén de fracciones de tiempo muerto. 6 años se tardó mi madre en sacar su equipaje de la maleta, y yo dos días, y yo dos días, ay… este texto debería sonar como una canción de violeta parra, entre lamento y orgasmo orquestado con guitarrón, ay sí… 6 años probando roles, probando calles drogas escapularios, de la orden sudaca, de la orden precaria, de la orden del día y de la orden de allá.
6 años escuchando sirenas de ambulancia en lugar de pájaros de la ciudad, tomando fruta exclusivamente congelada, descongelada, vuelta a armar. 6 años haciendo lo que se me de la gana, llegando al punto de hacer públicas las menudencias de mi intimidad. repito, lo que se me de la gana, o lo que cultive mi antojo, prefiero pasear que comprar, prefiero pasear y recuperar mi lengua agria para escupir sobre toda la tierra el veneno de mi voz.
el tiempo parece congelado, retrocede, no escatima, cambia mi cara, mi familia cree que me drogo, que no tengo para comer, me hacen exámenes de sangre cuando vuelvo a mi pueblo (que tampoco es donde nací), me revisan la orina, buscan enfermedad. yo sana en 6 años como un monumento novel, y bajo mis medidas variables como las de una instalación voy riéndome del descampado y del calentamiento global, cojo casi más aviones que personas, pierdo la cuenta así como fumo tabaco de liar, no es fácil cuantificar.
lo personal es político, el sudaquismo corre por mis veins, hace 6 años con 4 copias de una tesis doctoral que no era mía y un manojo de compresas vine por diez meses, ¡ay! si supieras el archivador de malas prácticas que traía desconsolado en el bolsillo interno de la maleta, contrabando, ilegalidad de mí misma, dos títulos universitarios y poco más. aprendí a decir ethernet, a decir chorrada, aprendí a no leer nada más que lo que está escrito en los carteles del metro, para desaprender un güevo de sandeces y volver a cultivarme sin tanto éxito, para confundir mi ortografía con la (a)normalización lingüística de la discapacitat.
ya sé que mi pasaporte no sirve de nada, pero no importa, casarse por papeles es la mejor, única y rápida solución que este sistema excrementicio te ofrece ser. legal si se es esposa, de un ejemplar autóctono, de la european union, y allá voy, allá fui. atravesando listas de correo, engranajes, oficinas públicas, aliándome a las malas, dieta ovoláctea, dos ruedas hasta el fin. como de tu basura, me visto con ella, la uso incluso para hacer arte ¿no te jode? soy carroñera, una profesional.
6 años en un abrir y cerrar de ojos, 6 años soy mi escudera, mi caballera y ahora clavo el sable en una piedra, escribo mi nombre, que estuve aquí. 6 años parece poco, aunque todo tiempo sea una desproporción.

2 thoughts on “6 años

  1. un texto alucinante, qué gusto da leerte cariño, me has acelerado hasta el pulso, mmmm

    esta noche lo celebramos, mi ojete llegó aquí por estas fechas también, pero hace 9, qué rápido ha pasado desde ese día en que me bajé del tren con el cajetín de mi gata sedada (para que pudiera soportar las 6 horas de trayecto, no había AVE) en una mano y mi maletón tan destartalado lleno de sueños en la otra.

    quizás una de las mejores cosas de haber llegado aquí hayas sido, estés siendo TÚ

    love u
    Diana

  2. yo son mucho menos los que llevo leyendo el blog, mucho menos de seis años
    me encanta leer tus textos de sudaca romántica
    en este cuarto roto compartido
    se genera una especie de posibilidad de reconocerse, de verse, de permitir entrar en todo esto
    saludos y sigo
    jorge

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