la artífice

josefa

he desaparecido unos días de este blog. hay amistades que son más escriturales que nada y mi amistad con ella es así. aunque estemos juntas, cara a cara, ordenador contra ordenador, patas con patas, nuestro devenir me parece más literario que cualquier cosa. así es como podría enseñarle este texto a ella para que lo corrija antes de publicarlo. pero no lo haré, no hace falta, prefiero hablar de ella y que lo lea en la web 2.0 como una cualquiera, anónima en su IP (que probablemente será la misma que la mía), como una cualquiera con la que me resuelvo en comentarios amorosos o destructivos, pero sin daño, por el placer de leer lo mismo de forma distinta. así entonces una paradoja. tantos textos y en el blog ninguno.
la conocí en el taller de escritura crítica de la escuela de estética en santiago hace 10 años. ella de alumna, yo de post-adolescente, ayudante del profesor. creo que yo pesaba 10 kilos más que hoy y ella acababa de parir su segunda criatura. caí rendida ante un texto suyo sobre los punks. desde muy temprano he sido fetichista con la inteligencia, me seduce. y con la inteligencia bien escrita, peor. babeo (mentalmente). me gustó, hablando seria, llenándose la boca de referencias literarias y teóricas, así la recuerdo, elegante, sin despilfarrar como los pobres demasiado el conocimiento. recatada, como todas las putas cuando son auténticas.
supongo que hablamos después de la clase en el baño. suele sucederme, los baños públicos parecieran ser excelentes lugares de contacto. hoy me ha dicho que ese día me encontró inteligente, una niña inteligente. atracción por la cabeza pareciera ser lo único de esta historia. pero no es justo decirlo así. se queda corto como cualquier descripción humana de este blog.
ella es mucho más depravada que yo, es evidente. sus prácticas radicales. sus fantasías las hace realidad con cojones e internet (un estupendo aliado en casos como este). yo tengo afición y curiosidad. y la sigo sin juzgarla, porque en realidad nadie puede juzgar la perversión cuando no es propia y busca asilo en la práctica obtusa de unxs pocxs, tan suyos los espacios ocupados en cualquier ciudad, representando que las películas son simples esbozos de una experiencia frágil e inmensa que nunca nadie podrá ver en una sala de cine.
tú me dijiste si acaso esta era la única pija a la que le perdonaba serlo, y sí, de las pocas. soy tan clasista que no aguanto el pijerío, a veces me lo he llegado a tomar como un defecto personal. soy clasista, el clasismo es malo. eso dice la izquierda, no se puede ser clasista, sin más. y yo toda una vida odiando a los putos pijos. y aun así los hay de todas clases, y yo no soy ortodoxa. las perdono cuando su inteligencia supera su clase, no es relevante entonces tener sirvientes o no saber liar un porro. me redimo de mi clasismo invertido, desclasamiento rojo, izquierda maligna, again.
y tal, que me distraigo. la artífice escribe hasta por los codos, al menos así me la imagino cuando no la tengo cerca (que es casi siempre) sentada en una mandorla de sábanas sucias, con algún amante, en alguna práctica abyecta y con una mano rascando un pancito duro. aprecio cualquier migaja como si fuera manjar, un twitteo, dos palabras, 140 caracteres.
nos apuntamos una vez a un taller literario, los martes por la tarde. íbamos, bebíamos vino (poco), escuchábamos los textos del resto y hacíamos algún ejercicio. una tarde me dijo que fuéramos a una orgía sexual y lo hicimos. yo una mezcla de hermana pequeña, compañera de clase, amiga y cómplice, putón en potencia, demasiado buena alumna al fin. nos enfundamos en lo que había de látex en el armario, maquillaje y juventud. lo que escribí, que debo tener en mi arqueología de bits, lo publicaré otro día. cada una hizo una crónica de lo visto. cuando lo leímos en el taller (ella lee muy bien, yo le hago empeño) los ojos atónitos de nuestros compañeros de clase sólo pudieron soltar que teníamos una imaginación desbordante y una compenetración profunda a la hora de homologar las fantasiosas historias que nos montábamos. una ficción. una situación a veces puede resultar tan espantosa que se resuelve como ficción. cuando algo resulta abyecto al punto de lo inimaginable. y no es para tanto, o me parece que no era para tanto.
hace dos años la encontré de candidata a consejal. me dio un labial con su nombre impreso sobre papel rosa (advirtiéndome que debía ser petróleo en estado puro). hace un año con la encontré como siempre igual de perversamente elegante y bella, inteligente y culta como una dama. su amigo, un programador informático, se enternecía burlonamente de mis radicalidades fashion. ahora está aquí conmigo, screen to screen, «sólo puedo compartirte mi cotidianeidad» le dije antes de que llegara, mientras me hacía esperar semanas y días, perdiendo vuelos o taxis o el corazón, o cualquier cosa que no tiene ninguna importancia, porque llegó y porque supo entender muy bien mi advertencia. por eso no he escrito mucho en el blog.

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