32 años

32

no voy a quejarme más de mi falta de tiempo. tengo que aprender a vivir con ello. he hecho tantas cosas y me quedan tantas por hacer que los lamentos son lo menos provechoso, inviables.
hay momentos en que me viene una nostalgia ciega, bruta, violenta. no dura más de un par de segundos. el streaming es la materialización de esa figura absurda que es la ubicuidad, una más de las ficciones que nos hacen sentir lo inmenso a través de un cable.
ni tan inmensa, ni tan nostálgica, ni tan falta de tiempo. tengo 32. aries, ascendente tauro, luna en capricornio, cabra. cuernos encarnados. cuernos como narices, ojos y contraseña. cuernos acaramelados, sangrantes, aromatizados con anthrax, en formol.
nunca fui la más guapa ni la más fea, quizás sólo la más grande.
a veces me gustaría ser mucho más grande de lo que soy, tan inmensa como para tragarme cualquier duda, límite o frontera (geopolítica o abstracta) con un par de charchas, con una uña del dedo del pie.
ni la más inteligente ni la más tonta, nunca fui. quizás la que más hablaba, con reparos lo diría, con algo de pudor incluso, sólo por decir.
32 años, 3 países con sistemas democrático; dictatorial; transición a la democracia; y democrático (again, repetido como un cromo). 32 cumpleaños cuyas estadísticas geográficas se distribuyen así: alemania (6), chile (19), españa (5), inglaterra (1) y méxico (1). gana el sur.
32 años que se estiran y materializan en un intranquilo devenir, inquieto esplendor de la luz o trágica expresión de la oscuridad, nada rotundo, el cuerpo en perfecto estado, vitalidad normal, los años se manifiestan con alegría, aun se presentan coqueteos con la delincuencia y de toxicomanía no se puede hablar sino como falso inconformismo hacia la productividad.