estado invisible

estadoinvisible
necesito tiempo y ya no se compra con intenciones. cargo con un super dildo en la mochila, con un portadocumentos pesado y muchas intenciones de escribir. pero nada nuevo me vuelve a pasar. lo mismo de siempre es que una existencia intensa sobrepasa el incidente que es escribir con toda calma, o la prisa pertinente en estos juegos de espejos, de reconocimiento prematuro, que son las 2.0. entonces todo se vuelve fragmentario, no hay un registro como este (o este nunca ha sido el registro pero lo performa, como yo tristemente cada vez que cojo una cámara, que tecleo sobre el ordenata, performando la tecnología como la mala alumna que soy). la experiencia intensa, eso que se escribe, que se fragmenta en un registro, parece un plato roto o algo menor.
· de cómo deviene una discusión sobre la lucha de clases en un bar vegano en tomatera de sidra, pasando por el análisis especulativo de la diferencia entre ciberfeminismo y feminismo cyborg y de como insisto majadera con el agua en la mano que somos yonquis para este estado en permanente disolución.
· que nunca voy a tener uno de esos celulares que son mi fetiche, que me mojan toda entera por entre las piernas, porque ninguna compañía se fía de mí como buena clienta, porque no gasto más de 10 euros al mes, por eso soy una indeseable para cualquier compañía de teléfonos del mundo.
· la marihuana no es nada al lado del cóctel de drogas que veo cada día en la calle (en los supermercados, en las farmacias, en los dormitorios). sospecho que puede estarme afectando. pero no me importa porque yo sé (gracias jorge por el testimonio científico) que ni foucault, ni freud, ni benjamin, ni cocteau escribían sobrios.
· la definición de un proyecto de investigación, o de cómo mi vida practica la observación participante, y yo sin chistar me dejo llevar por tan demencial mala interpretación de la academia.
· cansada de tanto vocablo anglosajón, twitter, hacker, queer, speed, crisis. del cansancio terminal, que viene del buen dormir o simplemente de la llana acumulación.
· devaneos infames: yo sí sería una buena ama de casa moderna, limpia, ordenada, polivalente y mala para cocinar. devaneo infame 2: yo sería mejor feminista si no limpiara tanto.
· de como tú, campesina de postguerra, me narras desgracias y desaveniencias a través de una ventana de chat, y yo respondo con buenas intenciones, fotos cachondas, para que termines diciéndome que nuestra comunicación es disfuncional.
· quemo dvd´s con una perseverancia admirable, soy lo más parecido a una fábrica de salchichas que he conocido.
· me hago una paja colosal en el baño de un autobús. como la fantasía es lo más grande (e imagino a maradona besando una pelota de fútbol cuando lo escribo), me corro con cuentagotas al ritmo de la m-30.
· o mi vida se ha convertido es una fiesta, o es que voy a muchas. al menos así me siento a ratos, cuando extraño el ocio que no es del precarix, ocio a secas, ocio radical. lo demás es estar siempre haciendo algo.
· de cómo ya me he habituado a que las máquinas fallen (yo impertérrita, ya no se cae el mundo, ya no hay maldiciones ni llueve sobre mojado, sólo reiniciar y volver a meter el cable. no pasa nada, ya está, ya). para ser una buena cyborg hay que asumir el lumbago electrónico.
· cuando salgo sin ordenador duermo más. leo, hablo, paseo, cuento las cacas de paloma que hay en los monumentos ecuestres. cuando salgo sin ordenador hablamos por teléfono, usamos más los sms, como si fueran nuestro chat tullido de emergencia. cuando salgo sin ordenador, sin compromisos ni dignidad, cuando intento descifrar una multitud a golpe de ojo, 3 palabras, mi cuaderno, e intento establecer vínculos con la memoria reciente (la del caché). cuando voy viuda de mi ordenador toda convulsión va por dentro. tengo un reloj, un teléfono, todo prótesis que olvido, tan nimias son, y hablo de máquinas sin parar, de tecnología, a veces cito a las 3 lauchas que he leído, relacionamos aspectos desconectados, hablamos, hablamos, hablamos y toda la fragilidad se me presenta inmensamente coherente.

2 thoughts on “estado invisible

  1. Este es el texto más interesante (con más chicha, que no el más coherente, sin la pulcra escritura de los artículos de los periódicos) que he leído sobre lo que significa vivir hoy en día rodeadxs de tecnología… y cómo eso cambia (¿Para mal? ¿Para bien? ¿en qué sentido?) nuestra forma de pensar. Gracias por la primera persona.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *