annie & beth

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es difícil ordenar el conocimiento, es difícil en internet y en la cama. es difícil creer que está toda la experiencia horizontal, porque está ramificada, mezclada con otros eventos. está la lengua partida y no se sabe si por hablar, fumar o por lo de entremedio. está la verruga languidecida, pero está contenta, algo se vuelve a activar aunque esté muerto. el entusiasmo (tras la sospecha de su caducidad) emerge y vuelve a la pereza ontológica, es un baile en realidad, una vigilia, un mal sueño.
y quería hablar de annie y beth. y me han dejado con un enorme globo de amor pegado a la boca, un tapón energético. pienso en ellas, en annie chupando un melocotón, dejando caer las gotas por su cuello (mi inglés de indígena, fuck!) no puedo decirle que es la anciana (la mujer, la puta, la abuela) más sexy que he conocido en mi vida. chorrea el durazno y beth me dice que escriba toda mi rabia, que puede verla, que puede ver el libro que la contiene. y yo le digo que odio a los yankees, que no soporto todo esto en lo que estamos metidas. thank god que no somos normales, emergen diosas de la barrita energética, y son mi desert mistress, mi guía espírito-carnal.
yo quiero ser así a los 57. yo quiero ser una puta profesora alegre. no quiero tener un perro. pero quiero energía, y como si fuera el sueño de tesla nos damos las manos y cerramos los ojos hasta sentir el calentón que da el roce de vientecito. a los 57, ahora y siempre. la ecosexualidad es un asunto de sentido común, y aún así es freaky.
annie tiene dos tetas del tamaño de dos sandías. beth tiene una risa fuerte como un trueno amable. después de ver dirty sexecology volví a casa con 50 litros de tierra y transplanté casi todas las plantas de mi balcón.
después del taller de ecosex comencé a sentir mejor el viento y a asimilar la frase de annie (cuya estructura gramatical me es imposible reproducir) sobre la idea de que cada unx obtiene el placer que desea tener. he pensado tatuármela. grabármela en la piel para no olvidarlo. grabármelo para que el texto se transforme lentamente en placer, que se funda con mi sudor tan abundante. lubricar el texto inscrito en mi carne.
no tengo fotos con ellas. en algún momento lo pensé, pero creo que otra vez la presencia se impuso al documento. ¿para qué documentar cosas vivas, matarlas con un click? además mi cámara es la que está en realidad muerta, y ellas muy vivas, en extremo, más que cualquier buen consejo u observación cándida. y dulces, como las galletas de chocolate que devoraban. y luego annie se abrió de piernas, se metió el espéculo y nos invitó en su calidad de abuela a urgar en su interior. luego comienzo a olvidar algunas partes de su aparición. o se me cruzan los cables porque tanta dulzura se contamina también con malos jugos, viajes demasiado concretos, resultados amargos (indescriptiblemente amargos) llenos de lágrimas y de deseos de fin. una noche nos leyeron el tarot y me dijeron que me agotaba (ya lo sabía).
y ya se fueron hace un rato. no he tenido calma para publicar este post. he pasado por una visita familiar, unas jornadas en galicia y ahora el comienzo de un summerlab. quien quiera colaborar con este proyecto que nace estos días, será bienvenido: GLOSSA, significa lengua en griego.

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